lunes, 3 de julio de 2017

35

Recibir los 35 años me ha ayudado a recobrar el balance que había perdido hace ya un tiempo. Las emociones parecieran haberse vuelto grises en algún momento durante los últimos 365 días, pero en esta última semana parece que he recuperado algo de mi esencia. ¿Será posible que me he estado durmiendo en la acedia? Tal vez yo lo permití pero ya estoy despierto.

Recibir los 35 años no solo me ha dado mayor perspectiva, también me trajo un sentimiento de resiliencia a la frustración que el día a día causa. Quiero seguir trabajando en mis fortalezas y aprovechar las oportunidades que me buscaré para crecer: soy poeta y escritor como Apollo, obscuro como Hades, sarcástico y burlón como Loki, aunque también puedo ser melancólico como Saturno y empático como un Arconte.

Este año mi realismo se ha visto probado por realismos ajenos: realidades que me han hecho más fuerte (y me abrieron los ojos). He derramado mis litros de lágrimas pero el eco de mi risa sigue sonando. Es bueno ver que a pesar que los años han pasado y ya no soy el ingenuo que era antes, no he perdido lo que me hace ser: excéntrico, creativo, sensible, responsable, luchador terco y “Coach” sin certificar.

Le digo a la vida, lánzame retos que me apasionen para que la acedia no regrese y me haga dormir otra vez. Le digo también a la vida, dame esas oportunidades que quiero tomar: ya es hora que el rompecabezas tome forma.

Agradezco las pruebas de mi fe, mi capacidad de aceptación de los demás, la amistad que se reforzó (y la que se reencontró) así como el amor que me cuida (y a la persona que me da ese amor incondicional).

Tengo en mi vida lo que necesito, aunque creo que en este año mi ambición se despertó. Como dice una de mis canciones favoritas: Quiero desafiar a la gravedad y volar libre. Sobre todo quiero aprovechar para cumplir todos esos sueños que están en espera ahora.


Creo que se viene un buen año así que a aprovecharlo. 
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