jueves, 17 de julio de 2008

Inspiración

¿De dónde viene? ¿Cómo atraparla y mantenerla cautiva? Muchos buscamos esas respuestas.

En verdad es un susurro divino que puede aparecer tan rápido como nos abandona. Muchas veces ese susurro se oculta en la música, en la voz del viento, en la danza del fuego, en una persona., un paisaje, una imagen o en cualquier parte.

¿Existe algo para fomentar su aparición? Algo que vendan en algún lugar: “Musas Embotelladas” o “Inspiración Líquida?”. Nosotros los que nos atrevemos a crear con la pluma o los que han plasmado el sonido de un lágrima en el lienzo la buscamos como un drogadicto con síndrome de abstinencia. Pero no somos los únicos: Políticos, novios y novias, poetas, escritores, maestros, jefes y muchos más, la necesitamos.

Será que no podemos vivir sin ella? Es que su ausencia pareciera fortalecerla, porque cuando regresa, lo hace con una fuerza sobrecogedora. Lo malo es que muchas veces lo hace en el momento y lugar equivocados (como en el trabajo. Para un alma que escribe es lo peor que le puede pasar cuando se concentra en usar el lado izquierdo del cerebro, el raciocinio. Menos mal que uso una libretita [tiene a Jack Skellington en la tapa] que me obsequió mi buena amiga Psique para anotar cuando me pellizca la dulce musa).[Uy verdad, “Psique” significa inspiración].

Mantenerla quieta es como intentar detener el agua con la mano desnuda. O ¿será que visita a diferentes personas y todas tenemos que esperar turno?

No me queda de otra... Aprovecharla cuando viene y sacarle el jugo como sanguijuela. Como leí: Existe pero tiene que encontrarte trabajando...

Bye!

jueves, 3 de julio de 2008

Veintiséis


Veintiséis años llegan más rápido de lo que alguien pudiese imaginar. El día martes primero de Julio fue mi cumpleaños y pude dedicarme a analizar un poco mi vida.

Si bien ha sido buena, no fue fácil. La tristeza, la alegría, la felicidad, el amor, el desamor, la pérdida de seres amados , las luchas constantes, la economía flaca, la recuperación, la dulzura del dolor, la frescura del sarcasmo e incluso pensamientos suicidas han cruzado en algún momento mi vida.

Pienso que me he vuelto más fuerte, deseo ser más sabio, y ser capaz de cumplir mis metas. La maestra de todo el sarcasmo es, ni más ni menos, la vida misma.
¡Cuántas veces me he sentido solo para luego descubrir que no ha sido así nunca!

He crecido con una fantasía y creatividad que muchas veces me refugiaban del pesado andar del día a día y, sin embargo, no he huido. Ganando experiencias y analizando las sensaciones he concluido varias etapas de mi vida.

Nací bajo el signo de Cáncer y aunque no rijo mi vida por lo que dice el zodiaco u horóscopo (personalmente no creo en esas cosas), tengo que admitir que algunos tratos de personalidad asociados al signo coinciden conmigo. Si nos ponemos más orientales, soy Perro de Agua (H. Chino). Es curioso como ambas cualidades son muy parecidas.

He pasado por miles de apodos cariñosos: Shaggy, Haruka, Lovi, etc. (entre los etcéteras está cocodrilo =) ).

Mi talento para encontrarle lo sarcástico a las situaciones ha ido en aumento con los años, al igual que mi pasión por las letras (¡Cómo odio los Números!).

Poco a poco mi personalidad se consolidó en lo que soy ahora: un equilibrio de cosas buenas y malas; de luz y de sombras; de misterios sin respuestas y de transparencias de alma; de religiosidad y algo de Libertad.

No fue fácil aceptarme a mí mismo. He sido un poco excéntrico a los ojos de los demás (y eso me costó mucho al momento de adaptarme).

Si yo fuera una carta del tarot, pienso que sería o el Colgado o el Tonto. Las atribuciones a estas cartas son sumamente acertadas y coinciden con mi personalidad.

Así que luego de veintiséis años, puedo decir que estoy contento con mi vida (aunque a veces sea color hormiga africana), que sigo y sigo luchando y que puedo mandar a la mierda a quien se lo busque o amar a quien se lo merezca.

Finalizando esta pequeña reflexión puedo decir que soy lo que soy le joda a quien le joda, le guste a quien le guste y sobre todo: Soy simplemente yo (afortunadamente no hay otro igual que yo en el mundo, ¡no creo que La Tierra lo soporte!).