miércoles, 22 de mayo de 2013

ATRAPADA

Regalo atrasado para mi buena amiga Carla Alva. ?Feliz cumple!


Creo que ya los perdí… ¿cómo fue que caí al medio de esta guerra? Debo recuperar el aliento… de seguro me encontrarán aquí dentro. Todo el día ha sido igual. No estoy a salvo en ninguna parte. Supongo que pronto tendré que correr nuevamente. Me reconocieron a pesar que tiré mi bata blanca. ¿Qué me delata?
 

Tengo miedo… leí sobre la desaparición de varios de nosotros sin dejar rastro que seguir para encontrarlos. No cabe duda que fueron secuestrados por cualquiera de ambos bandos, aunque pensé que eran mitos urbanos o cuentos que se les narra a los niños, pero ahora los he visto con mis ojos. Si voy a mi casa, sería demasiado peligroso para mi hijo y mi esposo. No puedo arriesgarlos. Tengo que ir a otro lado.
 

Ahora que lo pienso, me he sentido observada durante varios días. ¡Me vigilaban! Claro me vigilaban mientras trabajaba. ¿Estuvieron creando estrategias para ganarle al otro? Pero, ¿por qué yo o cualquiera de nosotros? Y pensar que me alegraba de niña (claro, cuando creía antes de dejar de creer y, obviamente, antes de verme forzada nuevamente a tenerles fe).

Mejor salgo y comienzo a correr para buscar otro lugar donde esconderme. No debo perder la ventaja. Todo está muy callado afuera. No escucho sus alas ni sus chillidos, pero, ya aprendí de la manera difícil, que son amos del sigilo…


¡MIERDA! ¡Ahí están! Se aliaron para atraparme. Veo sus orejas redondas, sus cuerpos pequeños y peludos y sus dientes grandes a mi izquierda y a la derecha esas pequeñas perras con alas, vestiditos y varitas… ¡Claro! No están peleando entre sí. Ahora lo entiendo. Me encontraron por el aroma a diente molido en todo mi ser. ¡Malditas hadas y condenados ratones! Los enemigos somos nosotros los dentistas. Me atraparán y solamente dejarán monedas en mi lugar. ¡No quieren competencia!