lunes, 11 de junio de 2012

Ana Linda...


Una sonrisa más, un poco de luz celestial. ¿Qué nos enseñarás hoy? ¿Algún cuento nuevo? ¿Alguna ocurrencia de amor?
Ana, el color más alegre del arco iris, aquel color que llena de energía para reír. Hoy se oscurece el prisma, pero dejas nuestros corazones manchados  con tus sonrisas.
Oraciones escritas en marcadores para libros, no dejarán de guiar a quienes fuimos tus alumnos y tus hijos.
Detallista, infectada de alegría y fe,  mujer fuerte, mujer de diamante y seda. Eras una ratona o una reina cuyos aretes eran esferas navideñas color dorado.  Ojos ocultos tras lentes de broma, siempre nos arrancabas una mueca conocida como sonrisa.
Eras organizada, la esposa del hombre que vencía cocodrilos inflables en piscinas de agua salada, llena de carisma que nos enseñó tanto.
Madre que criaste 3 grandiosos humanos, descansa tranquila.
Tía que nos cuidaste a todos, duerme y recuérdales a los ángeles cómo sonreir, se me hace que lo han olvidado.