Regalo atrasado para mi buena amiga Carla Alva. ?Feliz cumple!
Creo que ya los perdí… ¿cómo fue que caí al medio de esta guerra? Debo
recuperar el aliento… de seguro me encontrarán aquí dentro. Todo el día
ha sido igual. No estoy a salvo en ninguna parte. Supongo que pronto tendré que correr nuevamente. Me reconocieron a pesar que tiré mi bata blanca. ¿Qué me delata?
Tengo miedo… leí sobre la desaparición de varios de nosotros sin dejar
rastro que seguir para encontrarlos. No cabe duda que fueron
secuestrados por cualquiera de ambos bandos, aunque pensé que eran mitos
urbanos o cuentos que se les narra a los niños, pero ahora los he visto
con mis ojos. Si voy a mi casa, sería demasiado peligroso para mi hijo y
mi esposo. No puedo arriesgarlos. Tengo que ir a otro lado.
Ahora
que lo pienso, me he sentido observada durante varios días. ¡Me
vigilaban! Claro me vigilaban mientras trabajaba. ¿Estuvieron creando
estrategias para ganarle al otro? Pero, ¿por qué yo o cualquiera de
nosotros? Y pensar que me alegraba de niña (claro, cuando creía antes de
dejar de creer y, obviamente, antes de verme forzada nuevamente a
tenerles fe).
Mejor salgo y comienzo a correr para buscar otro lugar
donde esconderme. No debo perder la ventaja. Todo está muy callado
afuera. No escucho sus alas ni sus chillidos, pero, ya aprendí de la
manera difícil, que son amos del sigilo…
¡MIERDA! ¡Ahí están! Se
aliaron para atraparme. Veo sus orejas redondas, sus cuerpos pequeños y
peludos y sus dientes grandes a mi izquierda y a la derecha esas
pequeñas perras con alas, vestiditos y varitas… ¡Claro! No están
peleando entre sí. Ahora lo entiendo. Me encontraron por el aroma a
diente molido en todo mi ser. ¡Malditas hadas y condenados ratones! Los
enemigos somos nosotros los dentistas. Me atraparán y solamente dejarán
monedas en mi lugar. ¡No quieren competencia!
La sangre hierve para crear con tinta, con lengua veloz, con mano ágil. No cuesta ver el mundo con un poco de sano sarcasmo...
miércoles, 22 de mayo de 2013
domingo, 24 de marzo de 2013
I - GUERRA
El tatuaje
de serpiente sobre su rostro daba la impresión, dependiendo de la luz, de que
el reptil se alimentaría en cualquier momento con el ojo de Dominique. A pesar
de estar inconsciente, uno podía asumir que ella despertaría en cualquier
momento.
Su cuerpo
desnudo estaba recostado sobre una mesa de operación, hecha de acero
quirúrgico. A un lado de la plataforma, se encontraba una mesa con utensilios
oxidados y restos de cables. El piso tenía manchas de sangre. La respiración de
la mujer era constante y tranquila mientras que la máquina que registraba los
latidos de su corazón mostraba un registro de ochenta palpitaciones por minuto.
Cables conectados a un generador de electricidad sobresalían en el pecho de la
joven.
La mente de
Dominique soñaba en los últimos acontecimientos, aunque en forma borrosa.
Recordaba haber entrado a una discoteca. Era noche de fiesta. Usaba su
minifalda negra de cuero, su blusa de lino color lila y tacos estiletos morados.
Se había laceado su cabello cobrizo y el maquillaje era propicio para el coqueteo.
Lo siguiente que recordaba era entrar al baño. Había bailado con distintos
hombres. Nada serio.
Los sueños
se enturbiaban. Una mano fuerte le cogió el brazo. Un dolor agudo en el cuello
y luego todo se volvió blanco. Sentía su cuerpo extraño, más pesado por partes,
más frío y fuerte que antes. Su mente parecía dividirse, encerrando su
consciencia en lo más profundo de su psique mientras su voluntad era cambiada.
Una voz masculina le daba órdenes, que aunque dormida, no podía resistirse a
ellas.
Un fuerte
impacto eléctrico golpeó a través de los cables su corazón, elevando la
frecuencia de sus latidos, despertándola.
Quería sentir
terror, pero todo parecía ser visto desde lejos. No sentía ya dolor. Tenía la
sensación de poder destruir con sus manos los grilletes que la aprisionaban.
Intentó hacerlo y logró liberarse sin esfuerzo. La cama quirúrgica seguía fría
contra su espalda.
Había un
espejo roto frente a ella. Descontando los cables conectados a su corazón, ella
se veía normal. A un lado vio rastros de su ropa, ya destrozada. El tatuaje era
algo nuevo.
-“DESPIERTA”.-La
misma voz masculina de sus sueños se escuchaba desde un parlante en la esquina
superior de la sala.
Instintivamente,
Dominique se cubrió los senos con sus manos y miró a su alrededor, buscando la
fuente de la voz. Su ojo izquierdo, en el que descansaba el hocico abierto de
la serpiente, hizo un movimiento como de acercamiento telescópico.
-“¿Dónde
estoy? ¿Quién eres tú? ¿Qué me has hecho? ¿Qué le pasa a mi ojo? ¡MUÉSTRATE
COBARDE!”- La voz de Dominique sonaba fría y metálica, sin emoción.
Se escuchó
el accionar de un interruptor, saliendo del mismo parlante. Sin previo aviso el
cuerpo de Dominique cambió. Su brazo derecho se transformó en un cañón y una
ráfaga de balas salió hacia la puerta metálica de la tétrica sala de
operaciones.
-“ERES LA
GUARDIANA DE LA GUERRA. ERES LA PRIMERA EN DESPERTAR”.-La voz masculina
respondió.
Dominique
quedó encerrada, sin entender, mientras los disparos cesaban y humo salía de
sus reformados dedos…
***
Esta es la primera parte de un pequeño proyecto que tengo en mente. Estén atentos a lo que sigue.
lunes, 4 de febrero de 2013
El Rosario de Plástico
El fervor con
el que acariciaba las cuentas de su rosario de plástico era enfermizo. Eran
pasadas las tres de la madrugada y la joven de diecisiete años continuaba con
su interminable letanía. No era una oración o plegaria. Se trataba de una sola
frase: ¿Por qué te fuiste?
El rosario
había pertenecido a su madre. Nunca pudo compartir (o entender) la fe ciega que
su madre tenía a los santos, a las vírgenes y a todos los misterios, que
cambiaban de clasificación según el día de la semana. Karina suponía que sí
creía en Dios (o dios), porque no existe mejor forma de demostrar la existencia
de algo que renegando de ese algo.
La muerte
de su madre había cogido por sorpresa a su familia, un año antes, pero Karina
nunca se recuperó. Tuvo que mudarse. No podía sanar en ese departamento
antiguo, rodeada de tantas cosas que recordaban a su progenitora. Tuvo que
ocupar una habitación más compacta (y acolchonada) en una pensión local (por no
decir manicomio).
Los administradores
del local fueron muy amables desde el principio. Le regalaron nuevas prendas
para vestirse. Algunas le quedaban sueltas (a veces tenían que amarrar los
brazos de su blusa blanca alrededor
de su cuerpo). Le hacían olvidar el miedo con un líquido mágico (que era inyectado en el brazo derecho). Dos asistentes le
habían tomado tanto cariño, que incluso la visitaban en su cuarto por las
noches, mientras todos dormían. Ambos hombres charlaban con ella, le
acariciaban el cabello castaño para calmar su estrés y desnudaban n más que sus
almas. Al principio, sus caricias le dolían (ardían), pero con el tiempo ellos
se compenetraron con ella. El dolor
pasó a ser risas entre los tres.
Sus amigos
no la habían visitado esa noche. Su madre invadió sus pensamientos desde
temprano, inquietándola. El líquido mágico
no funcionó por el mismo tiempo que siempre y decidió calmarse como lo habría
hecho su madre: Acariciando el rosario.
El rosario
entre sus dedos descuidados, casi sin uñas (se las mordía a menudo), fue en algún
momento blanco. Ahora el color era plomo debido al uso.
¿Por qué te fuiste?
…
¿Por qué te fuiste?
Odiaba tus estatuas de santos. Recuerdo que
cuando te fuiste, los ojos de tu virgen (o era Virgen) se llenaron de sangre
caliente. Tuve que limpiarla para darle la contra a tus creencias en milagros.
¿Por qué te fuiste? Quería mostrarte un nuevo
juego. Lo aprendí de la nada, jugando con mis hermanitos y luego con papá esa
tarde en la que te fuiste a trabajar o a la misa (no sé…) Quería ver si les
ganabas. La primera ronda del juego y mis hermanitos se rindieron. Papá duró
unas cuántas rondas más, pero al final igual se rindió. Pensé que tú podrías
durar más. Sonaba a risas. Te divertías tanto que lágrimas salían de tus ojos…
Karina
apretó el rosario con fuerza. Afuera se oía el goteo de la lluvia. Sonaba igual
al goteo se escuchó aquella noche que decidió jugar con su mamá, luego de jugar
con su papá, después de jugar con sus hermanitos. Esas gotas afuera sonaban
igual (pero más fuerte) que las gotas que cayeron del cuchillo y mancharon a
esa virgen, que no dejaba de mirarla con los ojos llenos de líquido rojo.
¿Por qué te
fuiste? Yo solo quería jugar, mamá.
BYE...
DISCLAIMER: La historia nació en mi cabeza, durante una clase. Imágenes que entraban y salían. La foto que utilizo no me pertenece. La encontré en http://browse.deviantart.com/?q=white+rosary&offset=24#/d1a6u7z
viernes, 2 de noviembre de 2012
Juego de Niños
Inspirado por las noticias diarias sobre Bullying presento mi contribución para acabar con este problema social. Escribí la historia Juego de Niños. Advierto que es fuerte, como el Mismo Bullying.
El joven caía al vacío, mientras las memorias
escapaban su mente y su corazón era envuelto por la vacuidad. Alrededor de él,
una interminable escalera circular se alzaba acompañada de fría obscuridad. Todos
los gritos de auxilio eran inútiles, el silencio violaba su voz con cada fonema
que intentaba formar con sus labios.
El tiempo no avanzaba. Al parecer nunca terminaría de caer. El adolescente cerró los ojos, en una muestra de resignación. El miedo ya había desaparecido, solo quedaba el vacío en el alma.
-"Todo se siente más tranquilo"- Pensaba mientras las sombras seguían mitigando dolor en el cuello que Nicolás sintió.
Ya solo quedaba el olvido…entregarse a las tinieblas que corroían el alma juvenil, que lo convertían en lo que tanto le habían hecho sentir: NADA.
El tiempo no avanzaba. Al parecer nunca terminaría de caer. El adolescente cerró los ojos, en una muestra de resignación. El miedo ya había desaparecido, solo quedaba el vacío en el alma.
-"Todo se siente más tranquilo"- Pensaba mientras las sombras seguían mitigando dolor en el cuello que Nicolás sintió.
Ya solo quedaba el olvido…entregarse a las tinieblas que corroían el alma juvenil, que lo convertían en lo que tanto le habían hecho sentir: NADA.
*****
La música rock
sonaba demasiado fuerte a través de la puerta de madera. –“Nicolás, baja
el volumen. ¡Los vecinos se quejarán!”- La voz de la señora Ramírez no
sobrepasaba los decibeles de la canción que se escuchaba en toda la casa.
Subiendo las escaleras, la señora Ramírez decidió
tomar medidas drásticas, pues no recibió respuesta alguna. El cerrojo estaba
puesto desde dentro de la habitación y la música sonaba demasiado fuerte como
para poder tocar la puerta y ser escuchada por quien esté tras ella. Tendría
que usar el duplicado de la llave. “A lo mejor Nicolás se quedó dormido.
¡Pobre, con tantos trabajos en la universidad!”- Pensó la señora Ramírez
mientras buscaba el repuesto de la llave. La música seguía con el volumen alto,
pero no era suficiente. La puerta se abrió y el grito de la señora Ramírez
logró mitigar la tonada pesada proveniente de los parlantes.
*****
“Estimados televidentes, lamentamos decirles que el
cáncer social, el Bullying, ha cobrado otra víctima. Un joven de 18 años,
estudiante de primer ciclo de una universidad local, fue encontrado sin vida
hace unas horas en su cuarto por su madre. Nicolás Ramírez, aparentemente había
decidido quitarse la vida hace bastantes semanas, pero prefirió dejar sus cosas
en orden antes de armarse de valor
para actuar”- el presentador de las noticias de las 11 de la noche narraba con
tono de pesar. –“Se encontró una carta dirigida a su mamá. La señora Ramírez,
viuda hace unos años, tenía a su cargo 3 hijos. Nicolás era quien la apoyaba
más. Aunque no hemos podido conversar con la madre, las autoridades nos han
permitido transmitir el contenido de la carta, para poner en evidencia este
crimen”:
[Mamá, perdóname pero ya no lo soporto más. Estoy harto de escuchar sus
voces en mi cabeza. Sé que soy un inútil sin talento (tantas personas no pueden
estar equivocadas) y tal vez he sido más carga para ti que un apoyo.
Sé que no soy la persona más sociable del planeta y que tengo la
tendencia a esconderme en mi mundo, pero la verdad no sabes cómo duele ver que
todos mis intentos siempre terminen siendo la burla de todos. Mis profesores me ridiculizaban.
¿Recuerdas esa vez que te dije que me lastimé jugando basket? La verdad es que nunca pude ir a las
prácticas. ¡Mamá, los chicos se burlaban de mí en el baño! Ese día me atacaron
entre muchos y me decían marica. Recuerdo que necesité yeso en mi brazo derecho
y yo te dije que me caí pisando la pelota. La verdad es que a uno de los chicos
se le fue la mano y cayó encima de mí cuando otro lo empujó.
Mamá estoy cansado de llorar bajo mis sábanas. No tengo enamorada. Todas
las chicas me subestiman. Creen que lo que dicen los chicos es verdad. ¡Mamá te
juro que no soy marica! Una de ellas me hizo sentir de lo peor. Me citó en el
baño a la salida de las clases hace unas semanas. Me comenzó a besar, mamá. Se
sentía rico. Me bajó los pantalones y los tiró a un lado. Me había excitado.
Antes de que me diera cuenta, varios chicos
y chicas de distintos ciclos entraron. Dos chicos se llevaron mis
pantalones fuera del baño, mientras las chicas reían por mi erección. Según
ellas, al marica se le había parado imaginando que era otro chico. La que me
había besado, comenzó a reír y señalarme. Salí casi desnudo y pude encontrar
mis pantalones tirados cerca a la escalera. ¡Las risas aún las escucho en mi
cabeza!
Mamá, discúlpame. He sido solo una carga para ti. No te he dado motivos
para sentirte orgullosa. ¡No tengo ningún talento! Soy un cobarde, lo sé, pero
ya no quiero seguir… ¡Vivir me duele mucho! No tengo amigos ni con quién
desquitarme.
Estoy harto de actuar como si todo esté bien frente a los profesores,
como si no me molestara sus comentarios sobre mis tareas. Mamá, ¿no te parecía
raro que no trajera amigos?
Diles a mis hermanitos que los quiero mucho, y por eso no quiero que les
falte nada. Ahora ya no tendrás que mantener a un inútil.
Adiós mamá. Dicen que morir no duele. Ojalá sea así, porque ya no quiero
más dolor. Estoy perdiendo mi mente. Este trago amargo no pasa y estuve
esperando que saliera de mi garganta.
Tu hijo Nicolás]
Las letras de la carta fueron enfocadas por la cámara
de televisión.
*****
“Hace tiempo que no sonreía”
“¡Qué feo lo que pasó!”
La universidad estaba llena de esos comentarios en los
pasillos.
“Creo que se nos pasó la mano con las bromas”.
“Pero solo era un juego de niños. No era para que se
mate”.
“¡Qué marica! ¡Quitarse la vida por una cojudez así!…”
Los autores de la broma que coronó la desesperación de
Nicolás hablaban entre ellos, aunque no todos mostraban tanto cinismo.
“No digas eso. Es por mi culpa que no está aquí. Yo
fui quien se burló más”- la chica que había citado a Nicolás en el baño intentó
defender.- “Me voy a ir al infierno.”
“Samantha, ya estás hablando como la cucufata de mi
abuela. Nadie tiene que enterase de esto. La carta no menciona nombres, pero si
no hablamos, no podrán castigar a todos en la universidad. Ya tuve suficiente
con el sermón que nos dieron en la asamblea de ayer.”- quien parecía el líder
del grupo comentó con fastidio.
“¿Sabes? Creo que él tenía la razón en alejarse de
ustedes. No valen la pena”- Samantha se levantó de la mesa en la que estaban
todos comentando en susurros y se retiró del salón. Los demás dijeron que ya se
le pasaría.
Unas semanas después, las autoridades encontraron el
cuerpo desangrado de Samantha. La muchacha en medio de su remordimiento, se
cortó las venas en la misma universidad, pero queriendo redimir un poco su
alma, escribió una carta en la que detalló los nombres de quien habían causado
la muerte tan violenta de Nicolás. Una
frase marcó más que las otras en su carta: “Nicolás, perdóname. No es tan
fácil. Duele mucho. En verdad morir, duele como mierda…”. El papel de la carta
estaba manchado en su sangre. Ella había empezado a escribir la carta mientras
realizaba los cortes. A diferencia de Nicolás, su caligrafía iba desmejorando
mientras la carta se escribía.
****
“Estimados televidentes, la vida es demasiado corta
para preocuparse, dice una canción, pero en verdad es tiempo de tomar acción. Gracias
a la carta encontrada, los 12 alumnos que participaron en la broma, además de
Samantha, no solo fueron expulsados. Están enfrentando un juicio por suicidio
instigado, una de las formas más frías de cometer homicidio. Todos los
profesores están siendo auditados para que no pongan en riesgo la autoestima de
los alumnos, sin embargo, es solo un paso pequeño contra el Bullying.
“Hay miles de “Nicolás” escondidos en sus cuartos
escuchando música fuerte. Hay muchas “Samanthas” que no tienen autoestima
suficiente para decir no al grupo. Evitemos que haya más “Señoras Ramírez”.
Podemos recuperar casi todo en este mundo, menos la vida de un hijo. Recordemos
la desgarradora escena en el funeral del joven Ramírez, cuando el cuerpo
descendía bajo tierra, su madre gritaba al cielo con lágrimas ahogadas “DAME
SOLO 10 SEGUNDOS MÁS PARA ABRAZARLO. ¡ES MI BEBÉ! DIOS, DAME SOLO 10 SEGUNDOS
MÁS PARA MIRAR SU ROSTRO”. Por favor, si ven que su hijo ya no es el de antes,
que ya no sonríe como antes, que muestra más violencia de la normal o se
esconden en sus emociones, tomen acción inmediata. Puede que sea víctima de
este juego de niños mortal, el Bullying.
Eso es todo en la edición de hoy. Informó para ustedes, Gabriel Portapacchi”.
Principio
del formulario
Final del
formulario
domingo, 9 de septiembre de 2012
AMO DE LOS ELEMENTOS
AMO DE LOS ELEMENTOS
Silencio, llévate al
viento a lo más profundo del mar,
donde se paraliza el
tiempo.
Fuego, baila
eternamente; adora a la Luna,
dueña de lágrimas sanadoras.
Agua, enfría las rosas
blancas…
no las dejes beber de
la sangre del corazón
y volverse rojas.
Trueno, resuena en
toda la Tierra.
¡Qué se oiga el grito
liberador. Fuera pesadillas!
Amor, encadénate a los
elementos,
Destruye y crea.
¡Futuro ocúltate
tras el árbol de la
vida!
Obscuridad, apodérate
de los corazones;
pule los sueños.
¡Razón, abandona
nuestros cuerpos!
Luminosidad, desnuda
mi cuerpo,
cubre mi hombría solamente
con fragmentos de espejos.
Cuatro cielos, ¡escúchenme!
Lleven mis órdenes a
todas las esencias y calienten el caldero.
Dejen que las
mariposas se alimenten con almas desertoras de cuerpos.
Siete mares, laven
este mundo y escuchen mi llamado
desde las montañas,
donde el cobarde oxígeno se esconde.
Elementos, oigan mi alarido
de vida,
mi aullido de muerte…
fusionen sus fuerzas y
hagan lo que les ordeno…
¡NO TIENEN OPCIÓN!
DISCLAIMER> La imagen se llama Emblem of the Seven Elements
by ~jan-michael9500
. No me pertenece y no intento obtener beneficio alguno con ella. Solamente se utiliza con fines ilustrativos. La original podrán encontrarla en http://jan-michael9500.deviantart.com/art/Emblem-of-the-Seven-Elements-17098811
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