domingo, 24 de marzo de 2013

I - GUERRA



El tatuaje de serpiente sobre su rostro daba la impresión, dependiendo de la luz, de que el reptil se alimentaría en cualquier momento con el ojo de Dominique. A pesar de estar inconsciente, uno podía asumir que ella despertaría en cualquier momento.


Su cuerpo desnudo estaba recostado sobre una mesa de operación, hecha de acero quirúrgico. A un lado de la plataforma, se encontraba una mesa con utensilios oxidados y restos de cables. El piso tenía manchas de sangre. La respiración de la mujer era constante y tranquila mientras que la máquina que registraba los latidos de su corazón mostraba un registro de ochenta palpitaciones por minuto. Cables conectados a un generador de electricidad sobresalían en el pecho de la joven.


La mente de Dominique soñaba en los últimos acontecimientos, aunque en forma borrosa. Recordaba haber entrado a una discoteca. Era noche de fiesta. Usaba su minifalda negra de cuero, su blusa de lino color lila y tacos estiletos morados. Se había laceado su cabello cobrizo y el maquillaje era propicio para el coqueteo. Lo siguiente que recordaba era entrar al baño. Había bailado con distintos hombres. Nada serio.


Los sueños se enturbiaban. Una mano fuerte le cogió el brazo. Un dolor agudo en el cuello y luego todo se volvió blanco. Sentía su cuerpo extraño, más pesado por partes, más frío y fuerte que antes. Su mente parecía dividirse, encerrando su consciencia en lo más profundo de su psique mientras su voluntad era cambiada. Una voz masculina le daba órdenes, que aunque dormida, no podía resistirse a ellas.


Un fuerte impacto eléctrico golpeó a través de los cables su corazón, elevando la frecuencia de sus latidos, despertándola.


Quería sentir terror, pero todo parecía ser visto desde lejos. No sentía ya dolor. Tenía la sensación de poder destruir con sus manos los grilletes que la aprisionaban. Intentó hacerlo y logró liberarse sin esfuerzo. La cama quirúrgica seguía fría contra su espalda.


Había un espejo roto frente a ella. Descontando los cables conectados a su corazón, ella se veía normal. A un lado vio rastros de su ropa, ya destrozada. El tatuaje era algo nuevo.


-“DESPIERTA”.-La misma voz masculina de sus sueños se escuchaba desde un parlante en la esquina superior de la sala.


Instintivamente, Dominique se cubrió los senos con sus manos y miró a su alrededor, buscando la fuente de la voz. Su ojo izquierdo, en el que descansaba el hocico abierto de la serpiente, hizo un movimiento como de acercamiento telescópico.


-“¿Dónde estoy? ¿Quién eres tú? ¿Qué me has hecho? ¿Qué le pasa a mi ojo? ¡MUÉSTRATE COBARDE!”- La voz de Dominique sonaba fría y metálica, sin emoción.


Se escuchó el accionar de un interruptor, saliendo del mismo parlante. Sin previo aviso el cuerpo de Dominique cambió. Su brazo derecho se transformó en un cañón y una ráfaga de balas salió hacia la puerta metálica de la tétrica sala de operaciones.


-“ERES LA GUARDIANA DE LA GUERRA. ERES LA PRIMERA EN DESPERTAR”.-La voz masculina respondió.


Dominique quedó encerrada, sin entender, mientras los disparos cesaban y humo salía de sus reformados dedos…

***
 Esta es la primera parte de un pequeño proyecto que tengo en mente. Estén atentos a lo que sigue.