miércoles, 26 de agosto de 2026

Bacanal

 


Las ninfas y los sátiros cubrieron sus cuerpos con vino tinto durante la bacanal, confusa y desbordada. Pronto todo se borraría de la memoria de los participantes, ya fuera por el efecto del jugo de uva fermentado o por una moralidad incierta que prefería olvidar.

Hombres y mujeres, guiados por Baco, no terminaban de aceptar aquello que habían hecho, incapaces de asumir la amplitud del impulso que los había movido. Baco trabaja con Eros, con Venus y, en ocasiones, con Némesis.

La gula y la lujuria florecieron en la celebración, pero fueron reemplazadas por la somnolencia que nace después de ceder a los deseos. El sonido de las flautas hipnotizaba, y el licor se volvía un elixir que parecía otorgado por los dioses.

Nadie quería admitir lo ocurrido, aunque todos sabían que nadie había sido obligado a participar.

Baco bebía Pisco del Perú, probando distintos frutos de la vid. Le encantaba embriagarse en estas bacanales: lo recargaban y permitían que la locura ritual creciera sin límites.

¿Cuándo llegará la siguiente invitación?

Tal vez esté a una botella de distancia.

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