En los videojuegos, a veces la partida se congela. Nada
avanza. En esos momentos solo queda presionar el botón RESET y empezar
de nuevo. Siempre he jugado RPGs, donde cada decisión suma experiencia y abre
caminos distintos. Y, como en esos juegos, mi historia profesional también
llegó a un punto muerto.
Desde noviembre de 2024 estuve buscando trabajo en los
campos donde tengo más años de experiencia. Pero la partida se quedó estática.
Con miedo —y un poco de orgullo herido— presioné RESET. Sabía que este reinicio
implicaba explorar rutas nuevas y dejar atrás los “stats” que había acumulado.
Hoy inicio un reto distinto: un camino donde mi inglés, un
talento que había mantenido dormido, se convierte en mi herramienta principal.
Pero este reinicio no es empezar desde cero. Cambio
de rol, sí, pero no de jugador. Traigo conmigo todo lo aprendido en mi partida
anterior: la estrategia, la resiliencia, la lectura del mapa, la capacidad de
adaptarme.
Presionar RESET en la vida profesional puede significar un
periodo de ajuste, nuevas mecánicas y un poco de incertidumbre. Pero también
puede ser una oportunidad de crecimiento, de reencontrarse, de avanzar hacia un
nivel que antes parecía inaccesible.
Hoy comienzo esta nueva partida con la esperanza de un
novato y la sabiduría de un jugador experimentado. No creo que el RESET sea
para todos, pero sí creo que es una opción válida cuando el camino se congela.
Gracias por acompañarme en este nuevo recorrido. Vamos a ver
qué desafíos supero y qué logros desbloqueo en esta etapa.

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