martes, 1 de abril de 2025

Feliz Aniversario

 

 

Vida y Muerte se reunieron, como todos los años, para celebrar su unión y compañía, a pesar de sus opuestos trabajos. Era una noche de luna llena y algunas estrellas.

 

Vida decidió sorprender a Muerte. Luego de beber Ambrosía dulce, le entregó a Muerte un regalo, a pesar de haberse prometido mutuamente que este año no se regalarían. El obsequio solo tenía un moño del color de la noche. El mango de madera estaba hecho del roble más antiguo, finamente pulido. La hoja, larga y afilada estaba hecha de diamante, pero al estar trabajado por algún artesano experto, parecía emitir un brillo plateado. Se trataba de una hoz de casi dos metros de alto.

 

Las manos huesudas de Muerte sostenían el mango de la nueva guadaña, mientras Vida sonreía con inocencia infantil al observar la escena. Tenía un grabado: “Gracias por acompañarme desde Siempre. V.” Con lágrimas en los ojos, Muerte no sabía qué decir. Era un regalo impresionante, bastante personalizado. ¿Qué podría darle a Vida para que comprenda lo mucho que atesoraba su compañía? No compró nada. Revisó su túnica negra. En un bolsillo encontró envolturas de goma de mascar o de algún chocolate de leche, rico en calcio. En el otro bolsillo encontró solo una semilla, residuo de algo que había comido.

 

Silenciosamente le mostró a Vida lo que había descubierto en sus bolsillos. Sentía vergüenza. No tenía nada que dar a alguien tan importante. Vida interrumpió sus pensamientos con un grito agudo. —Muerte, es hermosa. ¡Esa semilla… es lo más bello que me has podido dar! Era lo que quería. — La euforia de Vida se tradujo en un abrazo lleno de amor por Muerte.

 

—¡Feliz Aniversario, Vida! — Susurró Muerte mientras correspondía el abrazo. En verdad, había sido un aniversario único, pues sin querer ambas se dieron un regalo desde el Alma y el Corazón.

 




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